Hace ya tres o cuatro años. Quise hacer un experimento que me demostrara la existencia real de lo "sobrenatural". Al final, los resultados no fueron concluyentes. Os lo detallaré. Como sabéis los que me conocéis más, pese a lo que pueda parecer, soy una persona bastante escéptica con estos temas. Aunque me apasionan, nunca me lo acabo de creer. Quería, por tanto, la prueba definitiva.
Tenía el ejemplo de un experimento que hizo mi pareja. Una vez, llevó a sus amigos a una casa rural que alquiló y en la que nunca habían estado. Antes de entrar, en la puerta, les tapó los ojos. Los metió dentro y les sentó en una silla. Puso la tabla y le dio vueltas para que no pudieran saber siquiera en que lugar podrían estar las letras. Les puso la mano en el vaso y se retiró a un lado desde donde hizo sus preguntas, sin tocar el vaso. Preguntas tipo, ¿cuantos libros hay en la estantería? ¿Cuántas ventanas tiene la casa? ¿Que cosas hay en los cuartos de arriba? Y así. Iba apuntando los datos en una libreta y al acabar la sesión lo comprobó. El supuesto espíritu había acertado en todo, cosas que no había manera que supieran sus amigos, cuando no habían estado nunca allí y ni siquiera podían ver en que posición estaba la tabla. De esta forma se evitaba también esa teoría que habla de que cuando te salen cosas que sólo tu sabes es el subconsciente. Consciente o subconscientemente nadie sabía eso.
Así, yo de pronto, quise hacer un experimento similar. Era verano y no teníamos dinero para alquilar una casa desconocida ni nada de eso así que ideé un plan que saqué de un libro de J. J. Benítez sobre la ayahuasca. Hablé con dos amigos, Marina y Manu, y les pedí que guardaran algo que no fuera de su habitación en su cuarto. Me dijeron que vale, Manu además me dijo que iba a esconder algo debajo de su cama.
Nos pusimos a ello en nuestro salón algecireño. Mi pareja y yo. Usamos una moneda de dos euros. Teníamos su tabla, de madera labrada, que le habían regalado cuando presentaba un programa de esoterismo en la radio de su pueblo. Pusimos el dedo. Eso no se movía. A veces, un poco. Una vez pareció que algo respondió a la pregunta de rigor de ¿hay algún espíritu bueno que quiera ayudarnos? Después dijo algo así como que necesitaba la energía de 7 personas para poder manifestarse, o eso interpretamos. En definitiva, no pasaba nada, y las pocas veces que eso se movía no podía estar seguro de que no lo estaba moviendo yo sin darme cuenta. Le dije que se quedara con el dedo puesto y que yo apuntaría. Eso hice.
De pronto otra vez, estaba vez con más energía alguien, o algo o nada respondió a la pregunta ¿Hay algún espíritu bueno ahí? La moneda fue rápidamente al sí. ¿Quieres ayudar a Pablo? Sí. ¿Puede Pablo hacerte una pregunta? NO. En ese momento me dice mi pareja: bueno, eso será porque no estás dentro de la sesión, mete el dedo y pregunta. Después de tanto tiempo esperando no lo dudé ni un segundo. Puse mi dedo sobre la moneda y pregunté ¿qué es lo que tiene Manu debajo de la cama? La moneda salió disparada hacia la F y a continuación hacia el adiós. No volvió a aparecer ningún espíritu.
Algo más tarde me conecté y le pregunté a Manu en el messenger que había escondido debajo de la cama. Me dijo literalmente "filtro solar factor 15", es decir, una barra de cacao. Así que ese fue el resultado no concluyente de mi experimento. Hubiese preferido que me hubiese respondido algo que hubiese empezado por z o r, o cualquier letra no relacionada. Cuando la moneda se fue a la f pensé que igual iba a insultarme por haber hecho la pregunta cuando no lo había permitido, un feo o algo así, o que simplemente fue casualidad. Ahora, sin embargo, me queda la duda. Esa horrible duda que me acompaña en casi todas mis experiencias con el esoterismo. Existe la posibilidad de que esa f fuera una completa casualidad, incluso que moviéramos nosotros la moneda sin darnos cuenta, y también existe la posibilidad de que esa f fuera de filtro solar factor 15, de un "podría habertelo dicho si quisiera pero como has pasado de mi negativa ahora te jodes". Sea como sea, aún hoy día, muchas veces dudo de que pasó aquel día y pienso que alguna vez debería repetir la experiencia con algún experimento similar y ver si logro esa prueba definitiva que llevo tanto buscando.
1 comentarios:
Qué interesante...yo jamás me atrevería, pero si he tenido "experiencias". Si quieres un día te las cuento
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