Muchas veces, más últimamente, me he preguntado esto último. Qué pasa si no hay trabajo para todos, porque sí, porque ha habido una mecanización de muchos puestos, porque no quedan nuevas necesidades que crear y cubrir o por simple sostenibilidad ambiental. Qué pasa si tenemos que cambiar la base de nuestro sistema, que es conseguir dinero a cambio de un trabajo. Si no hay trabajo no hay dinero -al menos no indefinidamente- y si no hay dinero no hay derecho a la vida. Habría que replantearse todo.
Eso de haber crecido en la ciudad con más paro de Europa -Cádiz- me ha hecho preguntarme esto muchas veces. También me siento orgulloso de una visión del trabajo muy andaluza, en la que este no es el fin sino el medio, como relaté en "Echar unas horas y luego vivir".
Estas navidades visionaba con mi pareja la tercera parte del documental Zeitgeist y, para mi sorpresa, dedicaban bastante tiempo a hablar de esto último. También a la repartición de los pocos trabajos existentes en una sociedad ideal. Esta idea, la repartición del trabajo, acaba siendo generalmente el punto más polémico cuando discuto con la gente sobre mi sociedad ideal, una especie de falansterio autárquico.
A diferencia de mi falansterio, en la sociedad propuestas por el director de Zeitgeist, utilizando nuestros conocimientos tecnológicos sólo haría falta que trabajase un 10% y, sin embargo, tendríamos todas nuestras necesidades bien cubiertas. Ponía un ejemplo que me gustó bastante. Hablaba de como el incentivo económico no es necesario para progresar, algo que siempre he defendido, y como los grandes inventores de la humanidad tenían una posición económica privilegiada que les permitía poder dedicarse a inventar cosas sin la sombra ni la presión de la necesidad de alcanzar una rentabilidad.
Observar el mundo en criterios de rentabilidad, de dinero, es una estupidez porque éste no existe en realidad. En un momento que cualquier persona con dos dedos de frente está en contra de la economía especulativa y se han dado cuenta de que es un sistema que nos conduce al abismo y la autodestrucción, es necesario dar un paso más adelante.
Es necesario plantearnos lo que significa el trabajo, el valor que tiene, y las posibles y necesarias alternativas en un mundo en el que no hay trabajo para todos y donde ningún político puede hacer nada para remediarlo. Porque hay que mantener nuestra dignidad y debemos cambiar nuestro paradigma. Se trata de supervivencia.
Así que os animo a que también os preguntéis ¿y si no hay trabajo? Y así, entre todos, descubramos cuales son nuestras opciones y qué podemos hacer para construir un mundo mejor. Si no un mundo con trabajo para todos, al menos un mundo en el que todos tengamos como vivir y no pongamos en peligro la supervivencia de nuestro planeta.
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